domingo, 27 de abril de 2008

TRIUNVIRATO




Cayo Julio Cesar:(100-44 a.c.)
Integrante del primer triunvirato del Gobierno Romano.

Un triunvirato es una forma de gobierno ejercido por tres personas aliadas entre sí.

En la antigua Roma, en la época de la república, a veces surgían alianzas para controlar el escenario político. Este término concretamente fue acuñado para describir las alianzas entre Julio César, Pompeyo y Craso (primer triunvirato) y entre Marco Antonio, Lépido y Octavio (segundo triunvirato).

Primer Triunvirato

* Formado por Cneo Pompeyo, Marco Licinio Craso y Cayo Julio César.

* Cneo Pompeyo era enemigo declarado de la nobleza, Marco Licinio Craso era poderoso por su inmensa riqueza y Cayo Julio César la habilidad del auténtico político. Craso pereció en la guerra contra los partos, César resolvió brillantemente la conquista de las Galias (58-51 adC). Pompeyo rompió con César y se reconcilió con la nobleza, envidioso de la gloria militar ajena. En consecuencia, el triunvirato se debilitó muy pronto.

Tras las exitosas campañas de Pompeyo contra los esclavos rebelados de Espartaco y sobre todo la limpieza de los piratas que operaban en el mediterráneo (se ganó el apodo de Magno), este decidió gobernar de forma indirecta (a diferencia de su mentor Lucio Cornelio Sila). Para ello contaba con el apoyo del senado (pues había estado del lado de Sila), pero necesitaba tener a su favor a los equites, o clase de los comerciantes, que controlaban las finanzas en Roma, para ello se alió con el más prominente de ellos, Marco Licinio Craso. Ambos personajes chocaban en personalidad y carácter. Julio César, por otro lado, necesitaba libertad de acción para emprender las campañas que le llevarían a la grandeza y eclipsarían al propio Pompeyo. Además tenía una alianza matrimonial con Pompeyo (estaba casado su hija) y otra económica con Craso (le financió la llegada al consulado en 59 adC), por ello los aglutinó, haciéndose con el control al cabo de unos 8 años.

César se pudo dedicar con tranquilidad a las campañas de las Galias (58 adC - 51 adC). Sus enormes éxitos, magnificados por una excelente propaganda, cegaron a Craso que intentó la conquista de Partia (Persia) donde murió en la batalla de Carrae. También ganaron la desconfianza de Pompeyo, que al poco tiempo de morir la hija de César contrajo matrimonio con una hija optimate, considerándose así (por ambas partes), disuelta la alianza.

Segundo Triunvirato

* Formado por Octavio Augusto, Marco Antonio y Marco Emilio Lépido.
* Se hizo cargo del gobierno desde el año 43 adC, más las luchas internas acabaron con él.
* El enfrentamiento se produjo entre el Occidente romano (fuerzas al mando de Octavio) y el Oriente helénico (fuerzas al mando de Marco Antonio, ligado a la reina Cleopatra de Egipto), cuyo resultado supuso la victoria de los occidentales en las aguas de Actium 31 adC.

Tras el asesinato de César, mal planteado y sin responder a un plan global, sus herederos políticos se dedicaron a destruir sistemáticamente a los organizadores y autores materiales. Para ello se aliaron Marco Antonio, Octavio y Lépido. Lépido cayó al intentar arrebatar el gobierno de Sicilia a Octavio, tras lo cual Antonio y Octavio se repartieron el mundo (occidente y oriente respectivamente). Terminada la conquista de Armenia por parte de Antonio, este pasó el verano en egipto junto a Cleopatra quedando hechizado por ella y dándole hijos. Además repudió a su esposa Octavia (hermana del otro triunviro), acto tras el cual Octavio hizo público el testamento de Antonio donde dejaba los territorios orientales de Roma a sus hijos y a Cesarión a quien reconocía como hijo de César. La guerra cívil quedó sellada en Actium donde las tropas del joven César, al mando de Agripa, venció a Antonio y Cleopatra. Meses después, Egipto quedaba anexionado a Roma y Octavio allanaba el camino para el Imperio.




DICTADOR ROMANO


La dictadura era en la Antigua Roma el gobierno extraordinario que confería a una persona, el dictador, una autoridad suprema en los momentos difíciles, especialmente en los casos de guerra; la dictadura nació, al parecer a propuesta de Tito Larcio, quien fue además el primero en ejercer el cargo. El dictador era nombrado por uno de los cónsules en virtud de una orden del Senado que tenía la potestad de determinar cuándo era necesario el nombramiento y quién debía ocupar el cargo. En un principio, sólo los patricios podían ser nombrados dictadores, pero en el año 356 adC se les reconoció ese mismo derecho a los plebeyos.

Cuando los cónsules, hacia 500 adC propusieron el alistamiento de los plebeyos en el ejército para responder a la amenaza que suponía para Roma la alianza entre los pueblos del Lacio y los Tarquinos, se encontró con su negativa. Como todo el poder recaía en los patricios, eran ellos los que poseían las riquezas y a ellos tenían que acudir los plebeyos para obtener los préstamos con los que subsistir; sin embargo, los patricios abusaban de las leyes contra los deudores insolventes que permitían al acreedor incluso hacer esclavo suyo al deudor. No resulta extraño, entonces, que los plebeyos se negaran a defender con su vida a aquellos que tan mal les trataban, a no ser que fuera a cambio del perdón de todas o parte de sus deudas. Ante esta situación, el Senado, para poder repeler al enemigo exterior y satisfacer las demandas de los plebeyos propuso, por iniciativa de Tito Larcio, el nombramiento de un magistrado superior a los demás y a las mismas leyes, a lo que el pueblo accedió esperando quizá algún alivio de la novedad.

El magistrado supremo recibía los nombres de dictador y senador del pueblo (dictator, magister populi ) y ejercía su autoridad por espacio de seis meses a lo sumo, período en el que quedaban en suspenso todos los procedimientos ordinarios, los magistrados, excepto los tribunos de la plebe, se abstenían en el ejercicio de su jurisdicción y nadie podía criticar, censurar ni discutir las órdenes del dictador. Para demostrar su superior magisterio, el dictador marchaba precedido de 24 lictores, frente a los 12 que acompañaban a los cónsules.

De la traducción del título de "magister populi" como capitán de infantería, por analogía con el magister equitum que el dictador nombraba como su lugarteniente para capitenar la caballería, parece inferirse que en un principio el cargo estaba destinado a hacer frente a crisis militares que difícilmente podían abordarse con el mando conjunto de los dos cónsules anuales. No obstante, con posterioridad afirman tanto Cicerón como Claudio que la represión de revueltas civiles también pudo ser una de las causas por las que se instituyó la dictadura, y aunque ésta no estuviera en su origen, llegó a ser función del cargo como atestigua, por ejemplo, el nombramiento de un dictador durante las revueltas causadas por las leyes Licinias (367 adC). También parece que se nombraron dictadores para asuntos menores con ocasión, por ejemplo, de la celebración de juegos o festivales o la organización de las elecciones al senado.

Aunque a lo largo del tiempo las atribuciones del dictador se fueron ampliando, entre ellas se encontraban el hacer la paz y la guerra y condenar a muerte sin posibilidad de apelación. No podía, sin embargo, disponer del Tesoro Público sin la autorización previa del pueblo, ni abandonar Italia, y estaba obligado a rendir cuentas de sus actos tan pronto terminaba en el ejercicio de su autoridad. Además, durante su mandato se hallaba bajo la vigilancia de los tribunos que conservaban toda su autoridad y que, cabe esperar, se ocuparían con esmero y escrupulosidad en la tarea de poner coto a la ambición y prepotencia de los dictadores, especialmente cuando uno de ellos concentrara en sus manos todos los poderes.

Los dictadores podían ser plebeyos desde el 398 de Roma, pero si era plebeyo el Jefe de la Caballería debía ser patricio.

Los jefes de la Caballería (Magister Equitum) pudieron ser plebeyos desde el 386 de Roma, pero si era plebeyo el Dictador, caso de haberlo, debía ser patricio.

Esta institución fue sin duda alguna de gran importancia y utilidad en los tiempos de la República, unas veces salvándola de la ruina y otras facilitando grandes conquistas que sometieron a la Ciudad Eterna pueblos más civilizados que los romanos y cuyos conocimientos científicos y literarios contribuyeron a dar un fuerte impulso a la civilización romana. Sin embargo, andando el tiempo, las virtudes cívicas y abnegación de los primeros dictadores cedieron ante la corrupción de las costumbres y las ambiciones desenfrenadas de poder convirtiendo la dictadura en instrumento de tiranía en la persona de Sila y obrando la transformación de la República en Imperio en la persona de Julio César.

Entre los dictadores de Roma figuraron Tito Larcio, Cincinato, Camilo y Papirio, todos los cuales dimitieron del cargo antes de que expirase el plazo máximo que señalaba la ley. Lucio Cornelio Sila modificó el plazo máximo y se hizo nombrar dictador de forma indefinida, aunque a los dos años dejó voluntariamente el cargo. Sin embargo, el cargo de dictador sufrió mucho tras los abusos que Sila cometió contra sus adversarios políticos. Julio César, tras ganar la guerra civil, se hizo nombrar dictador vitalicio, y la animadversión que eso produjo en la sociedad republicana llevó a su asesinato.

Dado que la dictadura representaba la autoridad suprema de Roma, era el mecanismo natural mediante el que se podían fundar las monarquías. Con el ostensible propósito de evitarlo, Marco Antonio promulgó una ley aboliendo esta forma de gobierno. Más adelante, César Augusto, el heredero de César, logró un poder similar aunque huyendo del cargo de Dictador, que no volvió a ser ocupado por nadie.

lunes, 21 de abril de 2008

ACUEDUCTOS ROMANOS (IMAGENES)



ACUEDUCTOS ROMANOS (Video + Info)

Acueductos

Un acueducto arranca en un sistema de captación de agua. El agua pasa de forma controlada a la conducción desde un depósito de cabecera (caput aquae).

La construcción de un acueducto exige el estudio minucioso del terreno que permitirá escoger el trazado más económico para permitir una pendiente suave y sostenida sin alargar demasiado el recorrido de la obra.

Se usan canales (riui) abiertos siempre que es posible y únicamente en ocasiones contadas se recurre a la conducción bajo presión.

El canal se acomoda al terreno por distintos procedimientos. Siempre que es posible, transcurre sobre el suelo apoyado en un muro (substructio) en el que se practican alcantarillas para facilitar el tránsito normal de las aguas de superficie. Si el terreno se eleva, el canal queda soterrado (riuus subterraneus) y forma una galería subterránea (specus) excavada directamente en la roca o construida dentro de una zanja. Cuando se ha de vencer una fuerte depresión, se recurre a la construcción de complicados sistemas de arquerías (arcuationes) que sostienen el canal y lo mantienen al nivel adecuado.

En todo caso, siempre que el agua se destina al consumo humano, el canal está cubierto por bóvedas, falsas bóvedas, placas de piedra o tégulas.

Si se interpone en el trazado de la conducción un monte que no es posible rodear, se recurre a la construcción de un túnel que lo perfora. Solamente se usa este procedimiento si es inevitable. Los túneles plantean grandes problemas técnicos. Normalmente se comienzan por ambos extremos, lo que exige una gran precisión en las labores para que los dos ramales se encuentren en el punto previsto. La estrechez de las zonas de corte exige que en cada tajo trabajen solo uno o dos hombres, por lo que la obra progresa con gran lentitud.

Las conducciones subterráneas por canal suelen estar comunicadas con la superficie por medio de pozos (putei) dispuestos a intervalos regulares. Por ellos se puede acceder al acueducto para su limpieza y mantenimiento. En el caso de los túneles servían también para extraer escombros e introducir materiales durante la construcción y para asegurar el correcto trazado y profundidad de la excavación.

Los canales, salvo que estuvieran directamente excavados en roca impermeable, se revestían con un mortero impermeable compuesto de cal y pequeños fragmentos de cerámica triturada (opus signinum). Los ángulos interiores se protegían con un cordón convexo del mismo material.


Aunque los técnicos romanos usaban también conducciones bajo presión por tubos de plomo (fistulae) o de cerámica (tubuli fictiles), solo lo hacían rara vez, ya que la deficiente tecnología de la que disponían para la construcción de tubos los hacía costosos y poco seguros. Los de cerámica eran baratos y fáciles de fabricar a pie de obra, pero eran demasiado frágiles. Los de plomo, aparte del coste del material, exigían un transporte muy laborioso, dado su peso.

Existían también rudimentarias tuberías de piedra, formadas por grandes sillares horadados que se ensamblaban entre sí gracias a un machihembrado que se sellaba con mortero de cal. Este procedimiento se usaba para transportar el agua por parajes llanos en los que era imposible mantener una pendiente adecuada para la conducción por canal libre. En ocasiones parecen haberse usado también tubos y canales de madera.

Se usaban sifones para superar depresiones muy pronunciadas difíciles de salvar por otros sistemas. El agua conducida por el canal del acueducto se recogía en un depósito de cabecera del que salía bajo presión a través de los tubos del ramal descendente, que buscaba el fondo de la depresión. Para evitar cambios de dirección violentos en la tubería, se salvaba el fondo del barranco (uenter) mediante una arquería. Tras ella se iniciaba el ramal ascendente que, una vez superada la depresión, vertía las aguas en un depósito de salida, del que el agua volvía a salir por canal libre. Los ángulos que formaban los tubos eran lastrados con gruesas piedras para evitar roturas en las juntas a causa del gran empuje que las aguas ejercían sobre ellas.

En distintos puntos de las conducciones se intercalaban dispositivos cuya finalidad era remansar la corriente del agua para permitir que los arrastres sólidos se decantaran, cajas de agua o arcas de agua. Todos tienen en común estar constituidos por receptáculos intermedios con el fondo a un nivel inferior que el de los canales de entrada y salida del agua. Los arrastres se precipitan y caen al fondo, de donde podían ser extraídos periódicamente. El tipo más simple es un simple pocillo practicado en el fondo del canal. Los ejemplares de mayor envergadura son pequeños depósitos de obra (piscinae limariae) revestidos de opus signinum.

Cuando la conducción llega a las murallas de la ciudad, su caudal es recogido por una cisterna terminal, que sirve para regular el suministro. Desde ella es suministrada a los ciudadanos por un sistema de distribución.

Según Frontino los romanos se conformaron durante mucho tiempo con el agua que extraían del Tíber, los pozos y los manantiales. La cosas fueron así durante los 441 años que siguieron a la fundación de la ciudad. Su primer acueducto fue subterráneo, el Aqua Apia, que se extendía unos 16 km, construido por iniciativa del censor Apio Claudio Craso en el año 312 adC. Luego, el primero que construyeron que llevaba agua sobre la superficie fue el Aqua Marcia, construido en Roma, que se extendía unos 90 km (144 adC). En época de Frontino, que escribe su tratado sobre los acueductos de Roma en el 97 ó muy poco después, la conducción es subterránea en la mayor parte de su trazado, pero tiene a su llegada a las proximidades de la ciudad un breve tramo que discurre en superficie sobre muro y arquerías.

La conducción del Anión Viejo, construida en el 273 adC, aunque transita en superficie durante un trecho no muy largo, carece de arquerías, según la descripción de Frontino. Todas las demás conducciones de Roma poseen tramos importantes de arquerías, que, en general, son tanto más largos cuanto más modernos son. El acueducto que alimentaba Cartago, en el actual Túnez, del siglo II, recorría una distancia de 132 km desde Zaguán, de los cuales, 17 km eran en arquería.


Es, pues, un hecho que los más antiguos acueductos de la urbe tienden a preferir la conducción subterránea siempre que es posible. Se sabe también por Frontino que en ocasiones, con el paso del tiempo, se fueron sustituyendo en algunas de las conducciones los rodeos que exigía el trazado subterráneo por trazados más cortos sobre arquerías. La preferencia por los trazados subterráneos en los acueductos más antiguos obedece, más que a limitaciones técnicas, al interés por proteger las conducciones de sabotajes en periodos de guerra o a la vieja experiencia romana en la construcción de drenajes y cloacas.

Pero no es menos cierto que en los dos acueductos mencionados se suman los principales sistemas de conducción usados en todas las épocas: conducción subterránea, en túnel, sobre muro y sobre arquería. Por si esto fuera poco, el trazado del acueducto del Anión Viejo incluye un sifón, lo que completa bastante el repertorio de soluciones técnicas.

Vitruvio, que escribe sus De architectura libri decem probablemente poco antes del 27 adC, menciona ya todos los sistemas de conducción mencionados en este artículo, con excepción de las tuberías de piedra, que no aparecen en ningún tratado, y los tubos y canales de madera, que deben de ser de uso muy tardío. De hecho Faventino, que sigue prácticamente a Vitruvio en todo, es el único teórico que los menciona, con lo que se aparta de su fuente. Y téngase en cuenta que muy probablemente escribió su obra a fines del siglo IV.

Por tanto hay que pensar que todos los recursos técnicos de que dispusieron los romanos para conducir el agua estuvieron al alcance de su mano desde los primeros momentos.

Posteriormente

Los acueductos que se construyeron a partir del siglo XIX, distaron mucho de las hermosas obras romanas, muchas de las cuales aún hoy están en funcionamiento, como las que abastecen de agua a las fuentes de Roma.

EL COLISEO (Info + Video)


El Anfiteatro Flavio o Coliseo fue edificado por orden de Vespasiano hacia el año 71, siendo inaugurado por su hijo Tito en el año 80. La parte superior sería añadida por Domiciano a finales del siglo I. Su nombre es debido a la existencia de una cercana estatua colosal de Nerón.
El anfiteatro tiene forma elíptica y unas impactantes dimensiones: 188 metros en su lado mayor y 155 en el menor. En el exterior se pueden contemplar cuatro pisos, estando los tres primeros formados por arcos de medio punto decorados con pilares de diferentes órdenes: dórico, jónico y corintio, dependiendo del piso en el que nos encontremos. El cuarto es un cerramiento que otorga mayor monumentalidad a la construcción. En las gradas podían sentarse hasta 50.000 espectadores. Los días de intenso calor un gran toldo cubría el anfiteatro para dar sombra a los asistentes al espectáculo.
Bajo la arena se encontraban las dependencias dedicadas a jaulas para las fieras, armería, sala de máquinas, etc. En el año 523 se produjo el último espectáculo de gladiadores y fieras en el Coliseo.

EL COLISEO



El Coliseo (Colosseum en latín), originalmente llamado Anfiteatro Flavio (Amphitheatrum Flavium), es un gran edificio situado en el centro de la ciudad de Roma, capital de Italia. En la antigüedad poseía un aforo para 50000 espectadores, con ochenta filas de gradas. Los que estaban cerca de la arena eran el Emperador y los senadores, y a medida que se ascendía se situaban los estratos inferiores de la sociedad. En el Coliseo tenían lugar luchas de gladiadores y espectáculos públicos. Se construyó justo al Este del Foro Romano, y las obras empezaron entre el 70 d.C. y el 72 d.C, bajo mandato del emperador Vespasiano. El anfiteatro, que era el más grande jamás construido en el Imperio Romano, se completó en el 80 dC por el emperador Tito, y fue modificado durante el reinado de Domiciano.[1]

El Coliseo se usó durante casi 500 años, celebrándose los últimos juegos de la historia en el siglo VI, bastante más tarde de la tradicional fecha de la caída del Imperio Romano de Occidente en el 476 dC. Así como las peleas de gladiadores, muchos otros espectáculos públicos tenían lugar aquí, como naumaquias, caza de animales, ejecuciones, recreaciones de famosas batallas, y obras de teatro basadas en la mitología clásica. El edificio dejó de ser usado para estos propósitos en la Alta Edad Media. Más tarde, fue reutilizado como refugio, fábrica, sede de una orden religiosa, fortaleza, cantera y santuario cristiano.

Aunque la estructura está seriamente dañada debido a los terremotos y los picapedreros, el Coliseo siempre ha sido visto como un icono de la Roma Imperial y es uno de los ejemplos mejor conservados de la arquitectura romana. Es una de las atracciones turísticas más populares de la moderna Roma y aún está muy ligado a la Iglesia Católica Romana, por lo que el Papa encabeza el viacrucis hasta el anfiteatro cada Viernes Santo.


mas info: http://es.wikipedia.org/wiki/Coliseo_de_Roma


domingo, 20 de abril de 2008

GOBERNADOR ROMANO


Un Gobernador romano es un funcionario elegido o nombrado para ser administrador principal del Derecho Romano en todas las partes de una o más de las muchas provincias que constituían el Imperio Romano.

El término genérico en la lengua legal romana era el Rector provinciae, sin tener en cuenta los títulos específicos, que también reflejan la situación intrínseca y estratégica de la provincia, y las diferencias correspondientes en autoridad.

En la época temprana del imperio, había dos tipos de provincias — senatoriales e imperiales — y surgieron varios tipos de gobernador. Sólo los procónsules y los propretores descendieron conforme a la clasificación de promagistrado.

Funciones del Gobernador


El gobernador de una provincia romana tenía nuchas tareas que cumplir durante su administración. En primer lugar, era el responsable de los impuestos y la administración aduanera. Dependiendo de la base de su cargo, era también agente personal del emperador, o el agente financiero del Senado romano, y tenía que supervisar las autoridades locales, los recaudadores de impuestos privados, e imponer impuestos. Un gobernador podía acuñar monedas y negociar con instituciones ricas como templos y prestamistas privados que podían anticipar dinero. El gobernador era también director de contabilidad de la provincia. Él inspeccionaba los libros de las ciudades principales y varias operaciones así como la supervisión de la construcción de proyectos de gran escala en todas las partes de la provincia.

Aparte de estas funciones financieras, el gobernador era el juez principal de la provincia. El gobernador tenía el derecho exclusivo de imponer la pena capital, y los casos capitales ersn normalmente juzgados antes por él. Para apelar una decisión del gobenador se necesitaba viajar a Roma y presentar el caso ante cualquiera de los Praetor Urbanus, o incluso el mismo Emperador, un dispendioso, así de raro, proceso. Una apelación era poco probable que sucediera de cualquier forma, ya que un gobernador generalmente no daría posibilidad alguna de contrariar los deseos del Emperador. El gobernador estaba también asumía viajar a través de su provincia para administrar justicia en las ciudades principales donde su atención fuera requirida.

Finalmente, y la más importante, comandaba las fuerzas militares dentro de la provincia. En las provincias más importantes, estas podían consistir en legiones, pero en otros lugares, había solamente auxiliares. Como parte de su comando permanente el gobernador tenía la autoridad de usar sus legiones para bandas de criminales organizados o rebeldes en el área sin necesidad de la aprobación del Emperador o el Senado.

Cada gobernador tenía a su disposición una diversidad de consejeros y empleados, que eran conocidos como su comites (Latín para "compañeros"), el número de éstos dependía de la posición social del gobernador y su rango. Estos comites servirían al gobernador como el consejo ejecutivo de gobierno, con cada supervisión de un aspecto diferente de la provincia, y asistiendo al goberandor en al toma de decisiones. En als provincias con una significativa presencia de legionarios, el segundo al mando del gobernador era por lo general un Cuestor, una persona elegida en Roma y enviada a la provincia para cumplir principalmente un papel financiero, pero que podía comandar los militares con la aprobación del gobernador. En otras provincias, el mismo gobernador nombraba prefectos o procuradores no magistrados para gobernar una pequeña parte de la provincia y actuar como su segundo al mando.

Gobernadores Republicanos

Durante la época de la República Romana, el Senado estaba encargado de nombrar gobernadores para las provincias de Roma. Esto se hacia por nombrar Promagistrados para servir, cualquiera por el reparto al azar de pocos o por el Senatus consultum, sin embargo, no eran legalmente obligatorios y podían ser denegados por las Asambleas romanas. El nivel de autoridad del gobernador estaba determinado por que tipo de imperium se posesionaba. La mayoría de provincias estaban gobernadas por propretores que habían servido un período anual en la pretoria el año anterior. Las provincias goberandas pro propetores eran usualmente las más tranquilas, donde la posibilidad de revueltas o invasiones era pequeña, pero en algunos casos serían determinados al mando de las provincias mas agitadas.